Caracas, 15 de mayo de 2022

Es probable que si quisiéramos identificar un espacio en el cual se produjeron la mayor cantidad de ideas en la historia de la humanidad, esta fue el ágora. El ágora era una plaza griega, lugar de congregación para el debate y la reflexión. Las discusiones sobre dilemas filosóficos socráticos se dieron en ella. O al menos esto nos comenta Platón a través de La República. Fue un sitio de encuentro sobre tópicos que hoy en día siguen vigentes.

Más allá de los paralelismos históricos, las “plazas” de hoy son sitios para la contemplación. Es probable que el conocimiento haya buscado encerrarse en las Universidades y dejamos estos espacios públicos abandonados de la reflexión y el debate. Además, no existe ágora lo suficientemente grande para abarcar a la humanidad actual, la cual está interconectada en su totalidad. 

Es por ello que muchos consideran “Twitter” como un ágora universal. Y puede serlo, pero dependerá de en cuál núcleo te quieras refugiar. Esta red siempre ha sido importante, pese a que se nutra de sus fieles usuarios que parecen no aumentar. Trescientos millones, desde hace años. En un servicio común, la inercia en el número de usuarios influiría en la apreciación de la red. Pero no es el caso de una plataforma que usan los líderes y referentes mundiales para expresarse. Así, Elon Musk pagó una cifra nada desdeñable de 44.000 millones de dólares por adquirirla completa.

Twitter se pasó a convertir en un micro estado. Y, como todos, tuvo que legislar. La libertad de expresión era su bandera, pero estableció límites en ella. Los perjudicados han sido millones, pero el más célebre fue un Presidente en ejercicio, Donald Trump. 

La plataforma puede querer emular una democracia moderna, pero realmente representa una oligarquía antigua: nadie escoge a sus gobernantes y puedes comprar tu posición política. Es decir, las decisiones son tomadas sin la consulta de los ciudadanos (usuarios). Es una suerte de República en venta y el dueño ahora es Elon Musk. Compró su reinado y prometió hacerlo un baluarte de la libertad de expresión. Sus mensajes son contradictorios pues defiende preceptos que no pueden ser producto de una sola persona. La democracia es el ejercicio del poder por muchos y no puede existir un solo Rey del Ágora.

Sean cual sean las políticas adoptadas por Musk, es contradictorio al discurso. Ojalá y haga de la red un sitio más trasparente y elimine todas las cuentas fantasma (bots) que atormentan a los usuarios. También prometió verificar a todos los humanos y abrir los algoritmos. Es un discurso político de una campaña que nunca se dio. Al respecto, la Unión Europea ya le interrumpió la fiesta, recordándole que muy dueño de la plaza puede ser, pero una plaza no conforma una ciudad, ni un Estado, ni una comunidad internacional.

Musk compró un arma pero también un problema que puede salirle mal. Será el único responsable de cualquier irregularidad. Filtración de datos, espionaje, venta de información confidencial, etcétera. Son todos delitos muy graves que pueden recaer en su persona, sin siquiera saberlo. Así, el Twitter de Musk más bien parece una espada de Damocles.

Nota al pie: ¿qué es historia?

Pregunta compleja, con muchas posibles respuestas. Carr tiene un escrito fantástico al respecto, en donde nos dice que la historia es la interacción constante entre el historiador y los hechos. Así, los hechos históricos son la interpretación, la narración y la documentación de la historia. Es difícil pedirle al historiador objetividad, pero si es posible imparcialidad. Son cosas distintas, puesto la historia es subjetiva y los eventos que se optan por narrar son la mejor prueba de ello. 

Todo esto me vino a la mente el 25 de abril, día en que se conmemora la resistencia italiana. No está en mi interés de profundizar demasiado al respecto, sino consignar una curiosidad histórica. El canto Bella Ciao que es comúnmente asociado a los Partigiani como un canto popularizado durante la guerra, nace realmente 20 años más tarde en el Festival de Spoleto. Esto es un ejemplo que en historia existe un gran imaginario en el cual podemos asociar y relacionar símbolos atemporales. Sin contar que hoy en día la canción -al menos fuera de Italia- recuerda más bien a una serie de televisión.

@NelsonTRangel

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